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En Impact Hub Barcelona, hemos trabajado con Glovo para medir el impacto social y ambiental de su iniciativa Glovo Access, surgida durante la pandemia. Un paso clave para entender los resultados reales que generan sus acciones del presente y mejorar sus resultados con recursos más eficientes en el futuro.

Oímos el término impacto social a menudo, pero, ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de él? El impacto social son los cambios que experimentan las personas y el planeta a causa de una actividad, proyecto, programa o política concreta. Medidas que, además, tienen la capacidad de afectar las condiciones humanas a largo plazo. 

Estos cambios pueden ser medibles, positivos o negativos, intencionados o no intencionados, tangibles o intangibles, por lo que la medición del impacto consiste en la obtención de información cuantitativa y cualitativa sobre la repercusión de una actividad, proyecto o política. Sin embargo, aún no se ha conseguido establecer un denominador común que permita compartir un lenguaje en relación a la medición de impacto y que pueda ser usado por todas las partes del ecosistema.

Por ello, es necesario ser consciente que existen múltiples metodologías y herramientas para la medición y que seguirán aumentando, en gran parte por la evolución de la tecnología. Es importante asumir que cualquier sistema de medición debe basarse en el reconocimiento de que los resultados obtenidos son relativos y que tendrán sentido cuando sean compartidos por los diversos grupos de interés que intervienen. Los impactos, por tanto, deberán ser identificados por la organización y sus grupos de interés a través de procesos de decisión participativa

¿Por qué vale la pena medir el impacto social? 

El físico y matemático británico William Thomson Kelvin decía que “solo aquello que se define se puede medir y solo aquello que se mide puede mejorarse”. Pongamos un ejemplo: si una empresa invierte en una nueva tecnología para producir de manera más sostenible pero no establece unos objetivos concretos respecto a esa sostenibilidad, ¿cómo sabrá que la tecnología está dando resultados? ¿Cómo determinará si la inversión ha valido la pena y puede seguir en esa dirección?

La medida de los cambios permite aprender y entender la propia guía de actuación y, además, ayuda a determinar cómo hay que seguir ejerciendo para lograr o mejorar los objetivos en materia de impacto social. 

Desde el departamento de Consultoría y Programas de Impact Hub Barcelona, liderado por Elena Badia, acompañamos en el desarrollo de metodologías y herramientas para la medición de impacto a empresas que buscan hacer visible lo invisible, conocer y tangibilizar los resultados que está dando alguna de sus iniciativas relacionadas con el cambio social o ambiental. Desde el año pasado, hemos trabajado codo con codo con Glovo para conocer el impacto de uno de sus programas: Glovo Access, surgido durante la pandemia del Covid-19. 

¿Qué es Glovo Access?

En pleno confinamiento, Glovo fue de las pocas empresas que podía seguir desarrollando su actividad y saliendo a la calle. Por ello, varias organizaciones sin ánimo de lucro les contactaron para saber si podían hacer entregas de comidas a comedores sociales, parroquias y otras instituciones benéficas. También recibieron peticiones de particulares que querían enviar productos de higiene personal a casa a personas no atendidas. Incluso, entregaron comidas a personal sanitario trabajando en primera línea de la pandemia. 

A partir de ello, nació Glovo Access, un conjunto de colaboraciones con ONGs y empresas con el objetivo de asistir a colectivos vulnerables de todo tipo. Cuando definitivamente se le dio nombre y cuerpo el proyecto, se definieron también sus dos objetivos principales: 

  • Reducir el hambre echando mano de la red de restaurantes a la que tiene acceso Glovo y los alimentos que desperdician al final de cada jornada. 
  • Asegurar acceso logístico y transporte a organizaciones que ya tenían acuerdos previos con supermercados, cafeterías, panaderías y restaurantes. 

Hasta día de hoy, a partir de este proyecto, han repartido más de medio millón de comidas en más de 19 países en los que operan. El programa lo lidera Patricia Higueras, miembro del Social Impact Team de Glovo, quién asegura que “Glovo Access surge de una acción reactiva, pero se ha convertido en un pilar fundamental de nuestra actividad”. 

¿Cómo ha sido medir el impacto de Access? 

Después de trabajar con Impact Hub, Patricia asegura que ha entendido que “no éramos conscientes del impacto que tenía la entrega de un pedido en sí misma”, a lo que añade que “ahora somos capaces de contar el número de pedidos que se entregan a través de Glovo Access, pero también de explicar el valor e impacto económico que supone cada uno”. 

Para llegar a ello, el equipo de Glovo y especialmente el departamento de Patricia se han volcado en su relación con Impact Hub Barcelona. Sobre todo, en el trato con Cora Picasso, experta en medición de impacto. “Nos hemos reunido semanalmente durante varios meses. Hemos invertido horas y horas en analizar los datos y registros con los que contaba Glovo para después, desde Impact Hub, ser capaces de crear métricas sociales, económicas y ambientales para cuantificar hasta qué punto se estaban logrando los dos objetivos de Access: reducir el hambre y dar apoyo logístico”, cuenta Cora.

Todo esto sin dejar de tener en cuenta el impacto colateral que las entregas tenían en otras áreas como la contaminación medioambiental o el trabajo justo. “Es importante entender que puedes estar generando un impacto positivo concreto con una acción y a su vez, una repercusión negativa con la misma. Hay que tener siempre en cuenta el efecto global, sistémico”, insiste Elena. 

Por ello, desde el departamento de Consultoría y Programas, hemos diseñado métricas que medían más allá de los dos objetivos principales. Por ejemplo, más allá del desperdicio en quilos de comida evitado, también se han contemplado la generación de emisiones en los desplazamientos de las entregas o el beneficio económico generado para los riders (transportistas). 

Medir el impacto es también sinónimo de poder comunicarlo.

¿Qué más se gana, midiendo el impacto? En el caso concreto de Glovo, había una urgencia detectada desde el inicio: ser capaces de contar a los propios trabajadores de la empresa qué valor socioeconómico y ambiental tenía la actividad a la que dedican sus horas. Ahora, pueden hacerlo.

“Desde el principio, Impact Hub supo entender qué necesitábamos, incluso antes que lo supiéramos nosotros. Nos faltaban manos y horas, nos faltaba pararnos a pensar en el impacto de lo que estábamos haciendo. Desde Impact Hub se nos dio el tiempo y el conocimiento”, explica Patricia. 

Las empresas del futuro

Y ahora, ¿qué? Glovo asegura que el proceso también les ha servido para poner la vista en su futuro. “Mirar hacia dentro nos permite entender en qué debemos invertir más para asegurarnos que nuestro valor social es aún más grande en todas las áreas”, dice Patricia. 

De hecho, la autoconciencia de Glovo sobre su actividad ya es compartida por muchas empresas, grandes y pequeñas. Cada día son más las que se preocupan por aportar algo más que valor meramente económico e integran en su propósito el impacto social y ambiental relacionado con su  actividad. Ya no es un plus, es un must. “Las empresas del futuro van a ser medidas no solo por su retorno económico, sino también por el valor que ponen en la sociedad”, explica precisamente Oscar Pierre, fundador de Glovo. 

Por ello, Patricia recomendaría a otras empresas del sector del delivery, y a todas las organizaciones en general, que se marquen objetivos para medir su impacto: “todas las empresas deberían dedicar tiempo a aprender sobre el impacto que generan en la sociedad para así poder desarrollar todo su potencial ”.