Un café doble con la comunidad: Marisela

Entrevista por Belén Jonsson, Especialista en Comunicación Corporativa y Marketing – Colaboradora de Impact Hub Barcelona

En esta edición de la sección Un café doble con la comunidad, entrevistamos a Marisela.

  1. En pocas palabras: ¿quién es Marisela

Bueno, soy una persona, sobre todo, inquieta y curiosa.
Soy la penúltima de ocho hermanos, o sea, una familia muy numerosa y, por lo tanto, esa cantidad de gente viviendo en una sola casa implica que tú tienes que construir una voz y que te puedas diferenciar de todas las personas que tienes alrededor. Eso lo aprendí desde muy pequeña: poder ser quien soy, ir construyendo mi identidad para poder ser diferente a todo el resto.

A nivel profesional, soy consultora, pero me gradué de abogada. Hoy en día soy consultora de emprendedores, experta en financiación y modelos de negocio. También soy Project Manager y fundadora de un estudio digital aquí en Barcelona.

 

2. ¿Cómo fue el paso de trabajar como abogada en un estudio jurídico a este acompañamiento emprendedores?

Fue muy orgánico; realmente no sabía que iba a hacer esto. Yo estudié la carrera de Derecho, luego me vine a hacer un máster aquí. Soy especialista en fiscalidad y luego montamos un despacho ahí en Venezuela.

En el año 2014 me vine a Barcelona a hacer un parón, porque yo estaba muy cansada por toda la situación política y económica de allí. Nos tocaba rehacer carteras cada dos, tres años, y así fueron 13 años.

Entonces, yo venía con el propósito de tomar distancia de toda esa realidad que ya me tenía ahogada, porque ser abogada es una dictadura, no es fácil.

Fue ahí cuando comencé a hacer un máster aquí en la Universidad de Barcelona; cursaba mientras seguía dirigiendo el despacho a distancia. Así estuve durante dos años.

Cuando apenas llegué, me encontré con un proyecto que se llamaba Sir Canvas; enseñábamos modelos de negocio a través de la gamificación. Entonces, empecé con ese proyecto, salí a la calle a validarlo, empecé a dar talleres, entré en Barcelona Activa, la propia Universidad de Barcelona me apoyó, daba talleres en entidades de acompañamiento al emprendimiento.

Ese recorrido, que duró dos años con Sir Canvas, me hizo dar cuenta de dos cosas: por un lado, lo importante que es hacer números desde el principio, porque yo misma no hice números; o sea, yo misma me lancé por la ilusión y realmente no era sostenible tal y como lo teníamos montado.

Por otro lado, me di cuenta de que aquí la gente pasaba más de seis meses haciendo un business plan para conseguir financiación, y yo dije: yo puedo resolver ese problema, se lo puedo agilizar en un mes y de manera personalizada.

Y así empecé. Más de 10 años haciendo eso; al final hago lo mismo que hacía cuando era abogada, solamente que desde otro sitio.

Ya no soy abogada, soy consultora en emprendimiento, pero hago lo mismo. Aquí se suma un tema emocional, también energético, de fortalezas que trae el emprendedor, de conocer bien qué trae en la mochila para poder ayudarle mejor. Entonces ahí entran en juego otras cosas nuevas, pero en el fondo, más o menos, es el mismo trabajo.

 

3. Antes de lanzar un proyecto, invertir o buscar financiación, ¿qué preguntas crees que toda persona emprendedora debería hacerse sí o sí?

Lo primero es saber si existe el problema. Es decir, ¿hay un problema en el mercado? ¿Yo lo puedo resolver con mi idea? Perfecto.

El 42 % de los emprendimientos mueren porque no se validó la idea, porque no hay una necesidad de lo que tú estás ofreciendo. Desarrollas un servicio, desarrollas un producto y afuera nadie lo quiere.

Entonces yo te diría: tengo que preguntarme ¿lo mío está resolviendo un problema? Y hay que preguntarse otra segunda cosa, que es ¿quién es mi cliente? Hay que identificarlos, elegir, porque los recursos son limitados.

Si yo quiero impactar o hablarle, si quiero que alguien conecte con lo que yo quiero vender, con lo que yo estoy resolviendo, necesito hablarle a una persona específica, a un nicho concreto.

Yo diría que estas dos cosas son críticas: el para qué y a quién.

También hay que sumar algo que nos pasa a muchos: por la ilusión de empezar, no miramos si cuadran los números, si es viable el proyecto económicamente hablando. O sea, si yo tengo que vender 10 servicios y realmente me tardo un año en vender uno, ese proyecto no va a ser viable. ¿O tengo que vender 100 para que sea sostenible y estoy yo sola y me tardo tres meses en captarlo? ¿Lo voy a conseguir en 12 meses? La viabilidad.

Y otro punto que también creo que es importante es preguntarnos: ¿está alineado conmigo, con mis talentos, con mis fortalezas? Porque ahí también se cae mucha gente. No puedo emprender algo que no esté alineado conmigo, porque no se va a sostener. Hay muchos retos a la hora de emprender y, si no está alineado contigo, es muy difícil que eso se sostenga en el tiempo.

 

4. ¿Qué suele haber realmente detrás de ese “caos” en el que se bloquean muchas personas emprendedoras?

Detrás del caos normalmente está no decidir cuando toca decidir, pero sobre todo es hacer muchas cosas que no son las que tengo que hacer ahora, en este momento.

Es decir, nos enrollamos como en una espiral de hacer cosas que van más adelante: la web, el branding, preocuparnos de que esté todo muy perfecto, en lugar de preocuparnos del objetivo número uno, que es validar si hay necesidad, si hay mercado para lo mío.

Yo creo que la gente no sabe cuáles son los pasos, quizás. Falta de conocimiento sobre el paso a paso y, sobre todo, también creo que el ego nos va en contra. Porque nadie quiere darse cuenta de que lo tuyo, lo que tienes en la cabeza, no es lo que realmente es.

El proceso es: construyo, voy afuera, mido y luego ajusto mejor o incluso pivoto. A veces tengo que decir: esto no va para ningún lado y empezar de cero. Nadie quiere ver eso.

Entonces nos entretenemos haciendo mil cosas, sentimos que estamos haciendo muchas cosas, pero no estamos avanzando en lo que hay que avanzar, que es en encajar el producto o el servicio en el mercado.

Necesito ir afuera y hablar lo antes posible con mis potenciales clientes, validar que lo que yo estoy tratando de ofrecer les sirve, si estarían dispuestos a pagar por ello, y no ponerlo bonito, porque por más bonito que lo ponga, por más canales que cree, por más perfecta que esté la web, al final es eso: no enfocarnos en lo que tenemos que hacer en cada etapa es lo que nos hace sentir caos.

Hay mucha gente que ve el proyecto como un hijo, y no: no es un hijo, es una idea, es un negocio. El cementerio está lleno de ideas, ¿sabes? O sea, hay muchas ideas que se han muerto. Al final lo que vale es la ejecución. Este 42 % que hablamos antes, al final, es un número importantísimo.

 

5. ¿Cuál es el error más común que ves cuando alguien quiere lanzar su proyecto?¿Cómo se equilibra la sostenibilidad económica con el impacto social o ambiental?

Uno de los errores más comunes es pasar mucho tiempo desarrollando la idea y menos tiempo validándola. Cuanto antes salgamos a la calle a empezar a hablar con los potenciales clientes, cuanto antes intentemos poner, aunque sea un trocito de lo que es nuestro producto o servicio o un dossier, algo sencillito —no la web entera—, puedo hacer un PDF y salgo. Yo le llamo experimentos.

Cuanto antes empecemos a hacer esos experimentos, más rápido vamos a ir validando por dónde ir, porque al final son los clientes los que nos dicen por dónde ir.

Entonces, pasar mucho tiempo dentro de ti es uno de los mayores errores. Tenemos que pasar más tiempo afuera. Para eso hay metodologías que ya existen y que son muy sencillas de aplicar: te enseñan rápido a construir algo pequeñito y salir a la calle, y cada semana vas avanzando para no llegar a ese caos que hablábamos antes.

Por otro lado, a nivel de sostenibilidad y equilibrio, yo creo que lo ideal es incluirlo dentro del modelo de negocio; es decir, en la medida en que metamos ese impacto en todo lo que hacemos —en las operaciones del negocio, en las relaciones que tú tienes con tus stakeholders, proveedores, etc.—, incorporarlo en el ADN es la única manera de que haya un equilibrio, un impacto real, con la integración de todo. Y, obviamente, sin sostenibilidad económica no va a haber impacto.

En todo lo que hacemos tiene que estar transversalmente el impacto: tiene que estar ahí, en cómo me relaciono, en cómo compro, en cómo vendo, en cuáles son mis valores, mis proveedores, los recursos, etc.

La clave, al final, para quedarse en ese equilibrio es incluirlo desde el diseño del modelo de negocio.

 

6. ¿Crees que estamos romantizando el emprendimiento? ¿Qué narrativa te gustaría cambiar?

Yo creo que sí, un poco, porque el emprendimiento se liga mucho con el tema de la libertad financiera y también con la pasión: “vive de tu pasión”, ¿no? Y todo eso no es la realidad.

A mí me molesta mucho lo de las redes sociales que te dicen: te voy a vender mi sistema con el que vas a facturar 10.000, te cuesta lo que te cuesta el café al día y rapidísimo. Es como… ahí hay mucha mentira.

Detrás de emprender hay muchas cosas que no se muestran. En lugar de hablar de la pasión y tal, hay que hablar del otro lado del emprendimiento, que es renunciar a muchas cosas; hay mucho sacrificio.

Tiras muchísimas horas para que esto funcione, a veces incluso tu propia gente que está cerca no te apoya y te dicen que estás loca o que estás tal. ¿Cómo vas a dejar esto seguro? También la incertidumbre: todo el camino está lleno de incertidumbre. Emprender realmente es un riesgo gigante y constantemente estás abriendo nuevas líneas, estás sacando nuevas ideas. Incluso yo, que tengo varios proyectos al mismo tiempo, estoy haciendo varios negocios en simultáneo o matando unos y empezando nuevos, etc.

El equilibrio entre tu vida personal y el trabajo casi no existe; no hay límites. Entonces yo creo que hay que mostrar todo: el backstage y lo de adelante, porque lo de adelante es la pasión, pero atrás también es renuncia, riesgo, incertidumbre. Hay veces que la gente queda mal. La salud mental: poco se habla de la salud mental también.

La narrativa que me gustaría cambiar es que los emprendedores no tenemos que aguantar todo. Que también somos humanos y que está bien decidir parar o renunciar a un sueño que tenías, por ejemplo, o que nos ponemos a veces en unas situaciones de “power woman” o “power men”, de autoexplotarnos a tope para que esto funcione.

A veces, sobre todo cuando provees un servicio, hay una demanda 24 horas de los clientes, como si fueras una máquina. Y no solo el cliente: tú también, porque al final pensamos “si yo no lo cuido, se va”. Entonces se genera una rueda un poco tóxica.

Pero también creo que, más allá de tu cliente, lo que más veo es que tú, como tu propia jefa, a veces eres tu peor jefa: nos maltratamos, nos hablamos mal, no nos motivamos, nos exigimos muchísimo explotándonos. Ese autoliderazgo hay que mirarlo con lupa, porque a veces nos tratamos como jamás trataríamos a nuestro equipo.

Al final, la narrativa es esa: la autoexigencia desmedida y no ponernos límites a nuestra versión jefa sobre nuestra versión personal.

 

7. ¿Qué has aprendido tú de las personas a las que acompañas?

Mucho, porque ya tengo más de 10 años acompañando, formando y haciendo mentoring. Creo que, para mí, mis alumnos, mis alumnas, los mentees, la gente que formo y mis clientes son mi mayor fuente de aprendizaje e inspiración.

Hay una cosa que me enseñó un cliente: a mí me cuesta mucho renunciar, decir “vale, ya, no se puede, esto no tiene solución”. Me cuesta. Yo intento hasta lo máximo que pueda, aprieto al equipo para que lleguemos, etc.

Al final, por estar con esa presión, en lugar de ser transparente y decir con confianza “mira, no se puede, lo que estás pidiendo no se puede y ya está”, intenté apretar al límite y fue extremo. A raíz de ahí aprendí la importancia de ser transparente, de comunicarle al cliente lo que está pasando en el momento y de renunciar cuando no se puede, aceptarlo.

Esto es muy importante para todos los negocios, porque al final, por lo que te compran y por lo que conectas con la gente, tiene que ver con la confianza que tienen contigo. Después de todos estos años, yo ya no vendo: genero confianza en la gente.

Las cosas van llegando. Por supuesto que hacemos acciones, pero vender como tal, ya no, porque creo en esto que he aprendido: la transparencia, la comunicación y la confianza.

Otra de las cosas que aprendí de ellos es la resiliencia. Tuve una de mis primeras clientas aquí en Barcelona que pasó COVID, un embarazo, caída de financiación… ha vivido de todo y ahí ha estado.

Emprendió en un momento donde aquí no existía lo que ella ofrecía; le tocó construir una marca y una necesidad. Ha sido una persona muy resiliente. También me enseñó mucho sobre resiliencia y sobre leer y entender al público, porque se adaptó y entendió muy bien a sus clientes.

Creo que casi todo lo que saco de esas relaciones con alumnos, mentees y clientes viene de ahí. Yo vengo del mundo del Derecho, luego hice un recorrido atípico: entré en el mundo de la tecnología, hicimos una hackathon, ganamos, y ahí me empecé a formar como Project Manager. Hoy en día soy Project Manager de uno de mis negocios.

 

8. Si tuvieras que dejar a la comunidad con una sola pregunta antes de lanzar un proyecto, ¿cuál sería?

Yo te diría esa primera que te dije al inicio: ¿estoy resolviendo un problema real del mercado? Creo que esta es la más crítica que hay que responderse, porque si no, tu propuesta no va a encajar. Si tu idea no está resolviendo un problema, nadie te va a pagar por ello.

Lo segundo es la propuesta de valor: ¿cuál es tu diferencial? Por ejemplo, hoy hay miles de personas que hacen webs. Entonces, en mi proyecto Moxy Solution ya no vendo webs: vendo crecimiento, resultados, una herramienta que te va a ayudar a vender más.

Entonces, diferenciación: ¿qué puedo ofrecer?, ¿qué me diferencia?, ¿dónde me puedo posicionar?, ¿cuál va a ser mi público? Ese es el recorrido que hay que hacer.

Pero la pregunta número uno es: ¿estoy resolviendo un problema realmente? La siguiente es: ¿de quién y cómo? Y, por último, la diferenciación. Y así todo el recorrido, porque al final el modelo de negocio tiene nueve bloques. Por último, quiero agradecerte el espacio, se valora mucho.

Posted in

Impact Hub Barcelona